¿Qué esperar durante una sesión de Kambo?
El Kambo se aplica mediante pequeños puntos en la piel: microaperturas superficiales que permiten que la secreción ingrese al organismo. Para crearlos, únicamente se retira de manera delicada una fina capa de la epidermis. En una sesión inicial suelen abrirse entre 3 y 5 puntos y, antes de comenzar, se recomienda beber aproximadamente medio litro de agua para preparar el cuerpo.
Una vez aplicado el Kambo, sus efectos aparecen rápidamente, aunque son transitorios, con una duración aproximada de 20 a 25 minutos.
Primeros minutos: Entre los 30 segundos y el primer minuto puede sentirse un aumento de calor corporal, acompañado de ligera aceleración del pulso y sensación de presión en la cabeza. También pueden presentarse hormigueo o entumecimiento en labios, lengua y oídos, así como mareo o aturdimiento. Estas sensaciones suelen durar de 5 a 7 minutos.
Fase de liberación: Durante los siguientes 10 a 20 minutos, algunas personas experimentan síntomas similares a una gripe leve, como náuseas, debilidad o dolores corporales. En ciertos casos puede presentarse una purga (vómito), aunque no es obligatoria para que el Kambo haga efecto.
Tras esta fase, los síntomas disminuyen con rapidez. El cuerpo entra en un estado de relajación profunda, que en ocasiones se acompaña de claridad mental o ligera euforia. Después de un breve período de recuperación de 30 a 45 minutos, la mayoría de las personas pueden retomar sus actividades con normalidad.
Muchos participantes reportan que los beneficios del Kambo continúan manifestándose horas o días después, e incluso algunas personas perciben efectos positivos duraderos durante semanas o meses.